La reforma electoral y el punto de quiebre entre Morena con sus aliados del verde y partido del trabajo.
Por Antar Moisés..
Predicción política para el cambio de México..
Los plurinominales se han convertido en uno de los símbolos más claros del abuso del sistema político mexicano. Curules sin territorio, sin campaña y sin compromiso directo con la ciudadanía, pero con sueldos millonarios pagados por el pueblo. Frente a esta realidad, el reclamo social es legítimo: esto tiene que cambiar. Sin embargo, el Partido del Trabajo y el Partido Verde han dejado claro que no están dispuestos a soltar esa cuota de poder…
La advertencia del Partido Verde y del PT de no aceptar una reforma electoral que elimine los plurinominales no es un simple desacuerdo legislativo; es una señal anticipada de un reacomodo político mayor. Cuando los aliados marcan límites, no lo hacen por principios democráticos, sino por supervivencia política. Saben que sin la representación proporcional, su peso en el Congreso se reduce drásticamente…
Aquí se encuentra el verdadero punto de quiebre: Morena empuja una narrativa de cambio estructural, mientras sus aliados defienden un modelo que les garantiza espacios, recursos y poder sin arriesgar votos en las urnas. No es una discusión técnica, es una disputa por privilegios…
Mi predicción es clara: la reforma electoral podría no avanzar, si el gobierno federal insiste en eliminar los plurinominales, a menos que estos grupos políticos vean que sin Morena podrían estar en riesgo de desaparecer.
El PT y el Verde ya lo han externado en diversos medios de comunicación: no acompañarán una reforma que los deje fuera del tablero. Y sin sus votos, no hay mayoría calificada, no hay cambio constitucional y no hay transformación electoral profunda…
Este choque deja al descubierto una verdad incómoda: la alianza política no siempre significa coincidencia de proyecto. Mientras Morena habla de austeridad, representación real y legitimidad popular, sus aliados se aferran a un sistema que les permite vivir del erario sin enfrentar directamente al electorado…
El debate apenas comienza, pero el escenario es predecible. Habrá discursos, ajustes cosméticos y negociaciones en lo oscuro, pero el fondo seguirá intacto: los partidos que viven de los plurinominales no permitirán que se les quite el oxígeno político…
El cambio de México pasa inevitablemente por tocar estos intereses. La pregunta no es si los plurinominales deben desaparecer, sino quién está dispuesto a pagar el costo político de eliminarlos. Y hoy, queda claro que no todos los aliados están del mismo lado de la historia.











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