“No hay que subirse a un ladrillo y marearse. Todos somos parte de este movimiento y no puedes aferrarte a un puesto cuando puedes apoyar en otros.”
La frase cobra fuerza en medio de la polémica que rodea al funcionario educativo cuyo caso ha generado debate dentro de sectores del movimiento político en el país..
Más allá de nombres y cargos, el mensaje apunta a un principio básico en la vida pública: los proyectos colectivos deben estar por encima de las aspiraciones personales. En política como en el servicio público los puestos son temporales, pero el compromiso con la gente debería ser permanente…
La discusión continúa en redes y círculos políticos sobre el papel que deben asumir los funcionarios cuando surgen controversias, y si corresponde dar un paso al costado para fortalecer al movimiento desde otros espacios










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