
La reforma electoral que hace temblar a los plurinominales: la élite de poder que no ganan elecciones, son puestos por los mandos de poder político de los partidos…
Por El Cambio de México
Somos la voz del pueblo.
En México existe una clase política que no camina las calles, no toca puertas, no hace campaña y no se somete al juicio ciudadano. Aun así, legisla, cobra y decide el rumbo del país. Son los plurinominales: una casta política que llega al poder por lista, por dedazo, por compadrazgo… no por votos.
Durante décadas, los partidos políticos han convertido este mecanismo en un refugio para amigos, dirigentes derrotados, voceros de la confrontación y operadores del viejo régimen. No están ahí para representar al pueblo, sino para proteger intereses de cúpula. Por eso hoy gritan, patalean y hacen escándalo: porque por primera vez su negocio está en riesgo.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto sobre la mesa lo que millones de mexicanos exigen desde hace años.
Una reforma electoral sin plurinominales y sin dinero público para partidos que no le sirven al pueblo.
Y no es un capricho. Más de la mitad de las casi 400 iniciativas ciudadanas recibidas para la reforma electoral piden exactamente eso: acabar con el sistema que permite que legisladores lleguen “a dedo” y reducir el gasto obsceno de los partidos políticos.
Hoy México mantiene a una de las burocracias partidistas más caras del mundo. Miles de millones de pesos se van cada año en prerrogativas, spots, estructuras y sueldos, mientras escuelas, hospitales y comunidades siguen esperando justicia social.
Para qué sirve pagarle millones a partidos que solo aparecen en elecciones y después desaparecen del territorio..
Para qué mantener plurinominales que solo sirven para gritar en tribuna y defender a los poderosos.
Los nombres se repiten: los mismos que pierden en las urnas reaparecen por la puerta trasera del Congreso. No representan a nadie más que a sus dirigentes.
Por eso la reforma electoral no es un tema técnico: es una batalla entre dos visiones de país.
Una, la de las élites que viven del presupuesto sin rendir cuentas.
Otra, la de un México donde los cargos se ganan con votos, no con favores.
La democracia no puede seguir siendo un negocio.
El Congreso no debe ser una agencia de colocaciones.
Y el dinero del pueblo no debe seguir financiando a quienes lo desprecian.
La reforma electoral que viene no le quita derechos al pueblo… Se los devuelve…
El Cambio de México
Somos la voz del pueblo.
#Prediccionpolítica #lacolumna
Por. Antar Moises N.








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