Carlos Alazraki y su equipo insisten en el “acarreo”; ignoran el respaldo popular a Sheinbaum y López Obrador
Carlos Alazraki y su equipo volvieron a recurrir al argumento del “acarreo” para intentar deslegitimar la masiva participación ciudadana en los eventos encabezados por la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde sus espacios mediáticos, han reiterado que la movilización se explica únicamente por estructuras y no por convicción.
Sin embargo, este discurso parece más bien un reflejo de la dificultad de ciertos sectores para aceptar el nivel de respaldo social que mantiene el proyecto de la Cuarta Transformación. Las multitudes que acuden, muchas veces de manera espontánea, evidencian un vínculo político, emocional y simbólico que la oposición ha sido incapaz de comprender —y menos aún de igualar.
El señalamiento sistemático de “acarreo”, sin pruebas y como explicación automática, termina exhibiendo más la desconexión de estos comunicadores con el sentir de amplios sectores de la ciudadanía que una crítica de fondo. Para millones de personas, la presidenta Sheinbaum y López Obrador representan cercanía, resultados y un estilo de gobierno que ha logrado consolidar una base popular sólida.
Mientras algunos opinadores siguen atrapados en la narrativa del descrédito, la realidad demuestra que hay un respaldo auténtico que no puede ocultarse ni minimizarse.











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