El inicio de la guerra contra el narcotráfico fue un detonante para que niños tomarán las armas y jóvenes hoy sean líderes de la delincuencia en Michoacán, no se buscaría culpar a Felipe Calderón, si realmente no fuera quien detonó el México rojo que hoy vive este país.
En diciembre de 2006, apenas unos días después de asumir la presidencia, Felipe Calderón lanzó en su propio estado natal, Michoacán, la llamada “Operación Conjunta Michoacán”.
Fue el primer operativo militar de gran escala contra el narcotráfico en México.
Miles de soldados y marinos fueron desplegados para combatir a grupos como La Familia Michoacana y después Los Caballeros Templarios.
Sin embargo, lejos de reducir la violencia, los homicidios dolosos se dispararon:
De unos 700 homicidios en 2006, se pasó a más de 2,000 anuales hacia 2011.
El crimen organizado se fragmentó en células más violentas y comenzaron los enfrentamientos entre bandas.
Durante Enrique Peña Nieto (2012–2018), los grupos criminales mutaron y se formaron nuevas organizaciones, como los Viagras y remanentes templarios.
Además, surgieron las autodefensas en 2013, una respuesta ciudadana ante la falta de seguridad.
En Andrés Manuel López Obrador (2018–2024) y ahora con Claudia Sheinbaum (desde 2024), se ha intentado una estrategia más de “atención a las causas” y fortalecimiento de la Guardia Nacional, aunque la violencia persiste en varios municipios.
El punto de quiebre donde Michoacán comenzó a escalar en homicidios y presencia del crimen organizado fue bajo el gobierno de Felipe Calderón (2006), con su decisión de militarizar la seguridad pública.
A partir de ahí, cada administración ha heredado un conflicto más complejo.
Así las cosas.












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