
Bienestar Animal no es para el lucimiento personal, debería ser para servir a Cancún y a quienes denuncian.
La nueva encargada de Bienestar Animal ha llegado con formas que preocupan. Su actitud cerrada, autoritaria y sin apertura a la participación ciudadana está generando inconformidad entre quienes durante años han trabajado en defensa de los animales.
Pretende hacerlo todo a su modo, sin dejar que la gente que verdaderamente conoce el tema intervenga. Peor aún, actúa con una prepotencia que no solo divide, sino que entorpece la coordinación con las autoridades.
En Cancún, muchas veces se confunde la voluntad con la presión. Pero hoy hay que decirlo con claridad: no se trata de imponer ni de gritar más fuerte, sino de construir con diálogo y resultados.
Si desde Bienestar Animal se cierran las puertas a los ciudadanos, a los rescatistas y a la sociedad civil organizada, ¿cómo espera la autoridad que la policía o las dependencias sepan actuar? La coordinación no nace del aislamiento, sino del trabajo conjunto.
Las instituciones no pueden ser de una sola persona ni responder a intereses o egos. Bienestar Animal es una causa social, no un espacio de poder.
Por eso, el llamado es firme: se necesita liderazgo con humildad, capacidad de escucha y conocimiento real de los procesos legales.
La voluntad no puede convertirse en obstáculo, ni la autoridad en pretexto.
Cancún merece un trabajo ordenado, pero también humano. Y eso solo se logra cuando el compromiso es con la ciudadanía y no con la soberbia.
Así de fácil..
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